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No hay otra alternativa para las mujeres que la de ser amas de casa o prostitutas prostitutas santa

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Las consecuencias para las mujeres en términos de salud , libertad y desarrollo laboral, han sido muy importantes, negativas y sentidas hasta en la actualidad.

Me pregunto por qué se enfatizó el rol materno y doméstico de la mujer y quiénes estaban interesados en ello?. Al menos no la mujer de clase baja, que constituía su fuerza de trabajo. Para el resto de las mujeres, es muy probable que compartiese el mismo ideal de femineidad que sus congéneres. Piccardo y la Compañía General de Tabacos, las tareas de empaque eran realizadas por las manos de muchas mujeres. Lo mismo ocurría en la fabricación de fósforos". También las mujeres se desempeñaron en el comercio y los servicios.

Si bien al capitalista le interesa la reproducción de la fuerza de trabajo y podría pensarse que la mujer la garantizaba a futuro, es difícil pensar a un capitalista que sacrifique la rentabilidad de hoy por el beneficio de mañana.

No podían desconocer la complejidad que se le planteaba a las obreras para dejar a sus hijos pequeños a cuidado y concurrir a sus tareas. La autora menciona a políticos, prensa burguesa y sectores contestatarios, socialistas, anarquistas, interesados en "subsanar el desorden" que representaba el trabajo asalariado fuera del hogar. El interés de los políticos por el crecimiento de la población se venía manifestando desde el siglo XIX, ya que el creciente proceso productivo necesitaba de mano de obra que la población nativa no alcanzaba a proveer.

Los sucesivos gobiernos fomentaron la inmigración y desde Europa llegó la mano de obra hacia las zonas que las requerían. En el censo de la población era de 4.

Diecinueve años después, en el censo de , la población era de 7. En el caso de los militantes anarquistas, el artículo que se publica en "La Protesta" en en contra del trabajo femenino asalariado, resulta de una agresividad impactante, no mediatizada por la razón "…. Qué puede engendrar una prostituta, una fabriquera, una empleadilla? Cinco mesinos, abortos, medusas, espumarejos, futuros cosacos…".

Ni la oligarquía lo hubiese dicho peor. Quienes, por un lado tenían un discurso igualitario hacia la mujer, por otro, la excluían del mundo del trabajo, aunque todos no acudieran a semejante nivel de denostación.

El trabajo de las mujeres era particularmente resistido y descalificado en las épocas en las que escaseaba el trabajo. En La Protesta, en , "…Existen a millares los hombres sin ocupación alguna y se habla del trabajo de la mujer…No somos enemigos de la emancipación moral de nuestras compañeras, las colocamos en el mismo nivel ético e intelectual del hombre, pero somos enemigos de aquellas que blasonando de modernistas y liberales encuentran la emancipación de la mujer en el taller o en el voto".

Me resulta vago el concepto de emancipación moral y mismo nivel ético. La prédica anarquista se refería a una reforma de lo íntimo, de la sexualidad , del control de la natalidad y de la convivencia.

Una expresión de esto aparece en la editorial del diario La Prensa del 16 de mayo de con motivo del Congreso Patriótico y apoyando el feminismo y sus reivindicaciones, que Dora Barrancos cita en su libro "Inclusión Exclusión": Estos calificativos referidos a la mujer la presentan como una santa y no una persona y una mujer.

La dicotomía entre mujer-madre-santa y mujer-sexuada-trabajadora-prostituta estaba presente en el imaginario social, particularmente de las clases dominantes y las medias. Las trabajadoras, urgidas por la necesidad, seguramente no eran ni impresionables ni delicadas. La vida en el conventillo propiciaba los enfrentamientos entre pares.

Reina porque gobierna y decide en la casa? Los magros presupuestos familiares no daban mucho lugar para la elección, la autoridad del marido que debía ser "atendido" tampoco. Las reinas delegan en otras mujeres el cuidado de los hijos y la atención y administración del hogar.

En los trabajadores explotados, cansados, malamente remunerados?. Pienso que en la mentalidad de estos hombres no debía estar el calificativo de reina para referirse a sus mujeres, a lo sumo el de "la patrona". La lucha por el poder, el temor del hombre obrero a perder puestos de trabajo en manos de las mujeres, su autoridad indiscutida en el hogar, esa autoridad que tiene quien provee el sustento a otro que al no poder hacerse cargo de sí mismo, queda en situación de dependencia.

La alteración de un orden familiar y social que planteaba un escenario desconocido para el hombre, quien debe haberse sentido muy amenazado porque lo que se le planteaba era una pérdida sin ninguna adquisición. Pero esta es una de las respuestas posibles a la conformación de este ideal femenino. Pensar solamente en el temor del obrero a perder sus puestos de trabajo es cargar sobre el varón trabajador la total responsabilidad por el sometimiento femenino. Nuestro país, de colonial, constituido por familias criollas descendientes de antiguos españoles y de la mezcla con el indio, se vio convertido en un país, particularmente, en una ciudad cosmopolita.

Frente a esta amenaza a la tranquilidad y organización de una sociedad patricia, qué mejor defensa que levantar el estandarte de la virtud y los valores de una vida consagrada al hogar, al cuidado de los hijos y de los maridos?.

Frente a la heterogeneidad, qué mejor escudo que la homogeneidad de la familia nuclear, tal como se conocía? Su necesidad, entiendo, pasaba por mejorar las condiciones laborales para poder compatibilizar ambos roles. Las personas "nos salvamos" de algo que tiene connotaciones negativas, que nos produce dolor, displacer, frustración, rabia.

Podría ser salvarse de la miseria? Podría ser salvarse del aislamiento que implica moverse en un universo de vínculos primarios exclusivamente, para pasar a un mundo de relaciones secundarizadas, tanto de compañerismo y amistad como amorosas?

También, cuando no del hacinamiento del conventillo. Y aquí entramos en la cuestión del poder. Para examinar esa relación toma la noción de género formulada por Joan Scout cuando dice que "El género es un elemento constitutivo de las relaciones sociales basadas en las diferencias que distinguen los sexos… y es una forma primaria de relaciones significantes de poder…".

El deseo de dominio , que surge muy tempranamente en la vida de las personas, se juega de manera distinta y tiene destinos diferentes para varones y para mujeres en nuestra cultura patriarcal.

Las mujeres suelen estar condicionadas a dominarse y a ser dominadas, particularmente en la época a la que me refiero, siendo ésta una modalidad pasiva, en tanto que el recurso activo de dominar queda postergado.

Su deseo de dominio puede adquirir un sentido legitimado socialmente y por su propia subjetividad al expresarse como "el poder de los afectos". Es a través de la maternidad, con la función de hacer crecer a otros como puede ejercerlo, también despertando el deseo de los hombres o sosteniendo el narcisismo de los varones. Una de las maneras a las que apeló la cultura patriarcal para no ceder espacios de poder, ya que pienso que por ese entonces no estaban dadas las condiciones histórico, culturales y sociales para compartirlo, fue generar sentimientos de inferioridad en la mujer.

Los empresarios inferiorizaban el trabajo de la mujer para pagarle menos y los varones como manera de no perder el dominio sobre ellas. Por eso, la manera de mitigar tal sentimiento era ver la salida laboral como una cuestión de necesidad.

El trabajo femenino era considerado una "ayuda", no importaba la incidencia que tuviera en el sostenimiento de la familia y hay que reconocer que hasta hace pocos años se siguió considerando igual, del mismo modo que cuando en la actualidad un hombre realiza tareas domésticas, cocina, compra o cambia los pañales a su hijo se considera que "ayuda" a la mujer. La educación, como medio para progresar hacia trabajos calificados y hacia puestos de jerarquía, ponía un límite a la mujer que, por lo general, contaba con menos posibilidades educativas que los hombres.

Cecilia Grierson se le negó su incorporación al cuerpo docente de la Facultad de Medicina. Si bien los comportamientos esperables para el rol femenino y el masculino fueron cambiando con los tiempos, había cierto grado de "naturalización" de ambas condiciones, en sociedades históricamente falocéntricas, con predominio de poder masculino, que determinó el acceso de la mujer a determinadas industrias y no a otras, los menores salarios por igual tarea, la incorporción a trabajos no calificados, el doble trabajo de la mujer y el rechazo masculino a ocupar roles considerados tradicionalmente femeninos.

También hubo solidaridad de género e interclase respecto de la demanda de belleza hacia la mujer, belleza como ornamento, configurando el objeto del deseo del otro, pero no asociada a la capacidad ni a las habilidades, tal como se ponía de manifiesto en los concursos de belleza para elegir reinas de las distintas actividades de la economía, que tuvieron lugar a partir de la década del 30 la vitivinicultura, el petróleo , la reina del trabajo.

También hubo alianzas y solidaridades entre las mujeres intragénero. Expresaba el diputado socialista Alfredo Palacios: La mujer es la depositaria del porvenir de los pueblos; de ahí que cuidar de su salud implique trabajar por la fortaleza y el bienestar de nuestra patria El Partido Socialista hizo punta en la lucha por la reglamentación del trabajo femenino, buscando la protección de la mujer a través de la jornada de ocho horas, el descanso dominical, el resguardo de la moralidad y salud de las mujeres, la prohibición de contratar personal femenino en industrias peligrosas y en el trabajo nocturno, así como tiempo para amamantar y licencia pre y post parto , sin sueldo.

La legislación del trabajo femenino fue secundada también por sectores conservadores y católicos. Al igual que muchos socialistas, el catolicismo social oscilaba entre dos conceptos contradictorios de trabajo para las mujeres. Pero, por otro, decía que el trabajo se presentaba como regenerador de ciertas mujeres prostitutas, delincuentes o ayudaba a prevenir la caída de las mujeres solas.

En ambos casos, el trabajo no era considerado parte del destino natural de mujeres normales y sanas. Organizaciones feministas lideradas en su mayoría por mujeres de clase media que habían accedido a la educación universitaria, a pesar de las resistencias con las que se encontraron tanto en sus familias como en la sociedad, lucharon por terminar con la situación de incapacidad en la que se sumía a la mujer, demandando incluso la modificación del Código Civil.

La igualdad de derechos civiles y legales que eliminaría la dependencia económica del marido, el ejercicio de la patria potestad , el ejercicio de una profesión lícita y la administración del dinero que con ella ganaba, el divorcio absoluto y el derecho al sufragio , a elegir y a ser elegida, fueron demandas del feminismo reformista.

Con motivo del Centenario de la Revolución de Mayo se organizaron dos congresos dedicados a la condición femenina. Dos estilos de vida diferentes, pero no por eso menos condicionados a la autoridad del varón. En estos encuentros, se suprime cualquier conversación y se va al grano, aunque reconoce que los clientes suelen salir contentos. La prostituta reconoce que se acuesta con uno o dos vírgenes cada semana. Al parecer, es algo muy habitual, y anima a hacerlo si de verdad se desea, alvo que uno le dé un gran valor a su virginidad.

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